
Cada flor marchita cuenta con un momento de floración,
extinguiendo el tiempo entre sus pétalos,
que indiferentes a la estacionalidad,
mecen sus caricias silenciosas entre glamurosos e intemporales susurros del alma.
Cada murmullo de la pena que experimenta la flor amante que amó sin condición y sin ser condenada,
se marchita ante la pena de no poder amar y ya de pena muere.
Siete pétalos en doce meses marchitos por el dolor intemporal del desamor.
Siete pétalos,
un mes doce,
condenados a morir por amor
Siete pétalos.
Siete.
extinguiendo el tiempo entre sus pétalos,
que indiferentes a la estacionalidad,
mecen sus caricias silenciosas entre glamurosos e intemporales susurros del alma.
Cada murmullo de la pena que experimenta la flor amante que amó sin condición y sin ser condenada,
se marchita ante la pena de no poder amar y ya de pena muere.
Siete pétalos en doce meses marchitos por el dolor intemporal del desamor.
Siete pétalos,
un mes doce,
condenados a morir por amor
Siete pétalos.
Siete.
JM.PASAL.
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